HISTORIAS QUE INSPIRAN
Obras que trascienden: de las aulas a la ejecución colaborativa
Juan Carlos Quispe Nestares es ingeniero civil de la promoción 2012 de la Universidad Nacional del Centro del Perú (UNCP). Cursó la maestría en Gestión de la Construcción en la Universidad Tecnológica del Perú (UTP). Es especialista en Gestión Colaborativa de la Construcción. Como ingeniero colegiado cuenta con la certificación Project Management Professional (PMP), otorgada por el Project Management Institute (PMI). Actualmente desarrolla una especialización internacional en Virtual Design and Construction (VDC) en la Universidad de Lima, en convenio con la Universidad de Stanford.
Su historia está profundamente vinculada con Huancayo y la sierra central, donde aprendió desde pequeño el valor del esfuerzo, la perseverancia y el trabajo. Hijo único, creció principalmente junto a su madre, Sonia Nestares Lagos, y sus abuelos maternos: Melesio Nestares y Felicita Lagos, figuras fundamentales en su formación. Aunque sus padres siguieron caminos distintos, su madre asumió con dedicación la responsabilidad de sacarlo adelante. De ella y de sus abuelos recibió los valores que hoy orientan su vida: actuar con responsabilidad, perseverar ante las dificultades y mantener la sencillez en cada logro.

Realizó sus estudios primarios en la escuela José Carlos Mariátegui y permaneció allí hasta el segundo año de educación secundaria, año en que obtuvo una beca que le permitió continuar su formación en el Colegio “Científica”. Esta experiencia, precedió su ingreso a la UNCP para estudiar Ingeniería Civil.
Su vocación por la ingeniería civil nació de dos intereses que lo acompañaron desde muy joven: las matemáticas y la construcción. Los documentales sobre grandes proyectos alrededor del mundo despertaban su curiosidad y alimentaban un sueño: participar en obras capaces de transformar la vida de las personas. Con el tiempo, esa fascinación se convirtió en una decisión profesional.
Evoca con orgullo y gratitud su paso por la Universidad del Centro. Entre los docentes que marcaron esa etapa destaca al profesor Nobel, especialista en matemáticas puras, quien le dictó los cursos de Cálculo hasta el cuarto nivel. Su exigencia era reconocida entre los estudiantes, pero su legado iba más allá de los conocimientos: sus palabras de motivación los impulsaban a confiar en sus capacidades y a mirar la ingeniería como una disciplina que exige criterio para resolver problemas, tomar decisiones y asumir responsabilidades.
También conserva recuerdos de sus compañeros, como las jornadas posteriores a los exámenes parciales, cuando se reunían para practicar deporte y luego compartir momentos de camaradería. Aquellas experiencias académicas y humanas forman parte de una etapa universitaria que considera fundamental en su formación.
Durante los últimos ciclos descubrió que su orientación estaba en la gestión de proyectos. Aunque la carrera le brindó una sólida base en hidráulica, estructuras y cálculo; encontró un interés particular en la gerencia de proyectos de construcción. En ese descubrimiento fue decisiva la influencia del ingeniero Richard Reymundo, quien le mostró, desde su experiencia, que la ingeniería también implica gestionar personas y convertir los planos en obras concretas. Al culminar la universidad, ingresó al Programa Junior de JJC Contratistas Generales, empresa en la que ha construido una trayectoria de crecimiento y aprendizaje continuo.

Su desarrollo en la carrera, lo ha llevado a participar en importantes proyectos de infraestructura del país. Comenzó como ingeniero junior y asumió progresivamente funciones como asistente de oficina técnica, ingeniero de planeamiento, ingeniero de control de proyectos y supervisor de construcción, hasta alcanzar posiciones de jefatura. Entre sus experiencias más representativas figuran: la planta de óxidos para la minera Volcán, la construcción de la carretera Huaura- Sayán – Churín (con más de 100 km de extensión), el sistema de bombeo de agua de Quebrada Honda a Toquepala para Southern Perú, vinculado con la reutilización de agua recuperada. También destaca, la ejecución de una importante chancadora para Antamina, desarrollada en consorcio con una empresa chilena y con una inversión aproximada de 120 millones de dólares. Hoy, se desempeña como jefe de oficina técnica en el proyecto de ampliación del depósito de relaves de Mina Justa, en Marcona, Ica; donde lidera un team multidisciplinario bajo el enfoque del modelo Shingo de trabajo en equipo y excelencia operacional.

Con una trayectoria sostenida en el aprendizaje permanente, aspira a asumir la gerencia de proyectos. Su formación en gestión de la construcción y su especialización en VDC responden al propósito de integrar personas, procesos y tecnología para planificar mejor, anticipar dificultades y optimizar costos y plazos. Para él, alcanzar un piso más en sus metas, también significa prepararse para acompañar a otros y formar equipos capaces de alcanzar objetivos comunes.

A los estudiantes universitarios les transmite una convicción: el lugar de origen no determina hasta dónde pueden llegar. Estudiar en Huancayo o lejos de los grandes centros empresariales no debe convertirse en una barrera para sus aspiraciones. Los anima a creer en sus capacidades, prepararse con disciplina, buscar oportunidades y aprender de quienes tienen más experiencia. La confianza, sostiene, se fortalece cuando está acompañada de esfuerzo y aprendizaje constante.
A sus colegas, ingenieros civiles, les recuerda que el éxito de una obra depende, ante todo, de las personas que la hacen posible. La logística, la tecnología y los recursos necesitan talentos comprometidos y una dirección capaz de generar confianza y claridad. Por eso, considera que liderar implica escuchar, orientar y asumir responsabilidades compartidas. También invita a ejercer con visión y responsabilidad social: cada proyecto debe responder a necesidades reales y contribuir al bienestar de la población. Para Juan Carlos, el verdadero valor de la ingeniería se expresa en las oportunidades y mejoras que deja en la vida de las personas.

Hoy, su mayor motivación es su esposa Kateryn y sus tres hijos: Adriano, Gael y Valentina; quienes, junto al apoyo incondicional de sus suegros, Rómulo y Flor, son el motor que da sentido a cada uno de sus esfuerzos, y lo impulsan a seguir aprendiendo, superar los desafíos y construir un futuro con más oportunidades. Más allá de los cargos y los logros, desea dejarles un ejemplo de perseverancia, integridad y amor por lo que hace. Su familia le recuerda que crecer también significa estar presente, compartir lo aprendido y cuidar a quienes lo acompañan en el camino.
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Por: JOHN SANTIVAÑEZ HUATUCO
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