HISTORIAS QUE INSPIRAN
Nancy Montañez y la primera promoción de Ing. Civil
Nancy Margot Montañez Huamán fue una de las “cachimbas” fundadoras de la carrera en la universidad; es decir, perteneció a la primera promoción de ingreso de Ingeniería Civil de la UNCP en 2004. Su formación como ingeniera las recibió también en las aulas de la Pontificia Universidad Católica del Perú y en la Universidad de Granada, España. Su tesis, “Comportamiento estructural y diseño de losas macizas de concreto armado en infraestructuras de Ingeniería Civil” recibió la aprobación con mención por excelencia. Se ha desempeñado como docente y especialista en estructuras en diversos proyectos del país.
Nacida en Huancayo, Nancy creció en una familia marcada por el esfuerzo y la perseverancia. Su madre, Rufina Huamán Palomino, procedía de Pahual, localidad situada detrás del Huaytapallana, y debido a las limitaciones de su entorno y la mentalidad arraigadamente machista de su pueblo; solo le permitió formarse hasta el primer grado de primaria. Su padre, Basilio Montañez Crispin, natural de Acoria, Huancavelica, tuvo una historia de adversidad signada por la ceguera de su padre (abuelo de Nancy) y el abandono.

Desde la educación inicial hasta la secundaria, Nancy estudió en el colegio franciscano “La Asunción” de Palián. Durante esos años aún no había definido su vocación, aunque tenía facilidad para los números. La Ingeniería Civil apareció vinculada al sueño de su padre, quien desde niño había querido ser ingeniero. Después de ingresar a Industrias Alimentarias, decidió volver a postular con apoyo paterno. De esa forma, ingresó a Ingeniería Civil mediante el CEPRE (Centro Preuniversitario) y comenzó una etapa que transformaría aquella decisión familiar en una vocación.
Cuando escribimos que nuestra protagonista es cachimba fundadora de Ingeniería Civil, se debe a que la carrera fue creada formalmente en diciembre de 2003 e inició sus actividades académicas con este primer grupo de ingresantes en el año 2004. Al no contar con un pabellón propio en sus inicios, comenzaron sus clases compartiendo infraestructura dentro de la Facultad de Arquitectura. De aquella primera etapa guarda un recuerdo especial del Ing. Ricardo Martin Malca Jáuregui, quien fue una de las primeras personas que recibió y guio a todos los ingresantes a esta carrera.

El punto decisivo de su vida universitaria llegó durante el sexto semestre, cuando se construía el puente peatonal de la universidad. Con el deseo de aprender, buscó incorporarse a la obra y fue seleccionada como practicante. Allí conoció a la ingeniera Natividad Sánchez Arévalo, responsable de la construcción, quien se convirtió en una de sus principales maestras. Nancy encontró en ella una forma de ejercer basada en la ética, la responsabilidad y el compromiso con el trabajo bien realizado.
La universidad también le dejó experiencias de adaptación y aprendizajes humanos. Nancy resalta el contraste de otros docentes con el ingeniero Ronald Santana Tapia, quien acudía puntualmente, desarrollaba el sílabo con metodología y demostraba respeto por los estudiantes. Entre sus compañeros recuerda especialmente a Noelia, Steven y Lucho. Nos comenta que ella, proveniente de un colegio católico regentado por franciscanas, tuvo que adaptarse a un entorno predominantemente masculino y a nuevas formas de convivencia universitaria. Para ella fue impactante acostumbrarse a bromas, lenguajes pícaros y de doble sentido.

Otro docente significativo fue el ingeniero Javier Chávez Peña, responsable de costos, presupuestos y gestión. Después de varios semestres técnicos, sus clases le permitieron comprender otras dimensiones de la ingeniería: coordinación, programación, costos y gestión. Su metodología contribuyó a que Nancy alcanzara el tercio superior y pudiera aplicar al intercambio en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Allí comprendió que todavía tenía mucho por aprender y que la formación profesional debía mantenerse en permanente evolución.

Al concluir sus estudios, inició simultáneamente su trayectoria en la docencia y el ejercicio profesional. Comenzó como jefe de prácticas en la Universidad Continental para luego convertirse en docente durante más de diez años. Paralelamente desarrolló diseños estructurales, perfiles y expedientes para instituciones educativas de distintas regiones. Participó en supervisiones y obras, como el colegio “Nuestra Señora de Cocharcas”. Más adelante se afianzó en la docencia con el Ing. Roberto Vadillo Salazar. En esta etapa, asesoró tesis y apoyó en la coordinación académica, acompañando a docentes y estudiantes.
Su evolución profesional la llevó a especializarse en estructuras para centros de salud, universidades y colegios. Tras su experiencia en España y el aprendizaje del Eurocódigo, fue convocada al proyecto de las Escuelas Bicentenario, donde participó como especialista en estructuras en siete instituciones educativas: una en Cusco y seis Puno. Su labor comprendió geotecnia, mejoramiento de suelos, evaluación estructural y estructuras de concreto armado, albañilería y acero.

Actualmente continúa participando en proyectos de infraestructura universitaria y educativa, elaborando perfiles, expedientes y obras como la sede de la Universidad Nacional Intercultural de la Selva Central “Juan Santos Atahualpa” (UNISCJSA) en Pichanaki y la elaboración de perfil de la sede de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) en el distrito de Chilca en Cañete, Lima. Para Nancy, cada obra representa un aprendizaje constante. Su satisfacción está en contribuir a que niños, adolescentes y jóvenes dispongan de espacios adecuados para estudiar. Entiende su profesión como una forma de devolver a la sociedad las oportunidades recibidas.
A los estudiantes de Ingeniería Civil de su alma máter les recomienda ser curiosos, investigar, leer y participar en congresos, eventos y encuentros profesionales. Considera fundamental conocer las normas que regulan la profesión y aprovechar la universidad para ampliar conocimientos. A sus colegas, su trayectoria transmite una reflexión basada en la ética, la responsabilidad, la actualización permanente y el compromiso con cada proyecto. Su experiencia demuestra que la Ingeniería Civil trasciende los cálculos: implica aprender continuamente, trabajar con rigor y comprender que una obra puede generar oportunidades para una comunidad.
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Por: JOHN SANTIVAÑEZ HUATUCO
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