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JUAN CARLOS, UNA VIDA PUESTA A PRUEBA

Juan Carlos Sánchez Chirinos tiene 27 años y pertenece a la promoción 2018 de la UNCP.  Hace poco, en el 2020, se acaba de recibir como médico y hoy, como siempre, lucha viento en contra por una condición física que afecta sus habilidades motrices.

El médico Juan Carlos es un joven profesional huancaíno que no siempre quiso ser médico. Nos cuenta que tenía una gran afición musical que, desde joven, lo hizo pensar en profesiones afines a la producción musical o Ingeniería de Sonido; sin embargo, en quinto de secundaria y consciente de su discapacidad, le expresó a su padre sus intenciones de cursar medicina en Cuba, de tal forma que podía seguir sus tratamientos y paralelamente estudiar la carrera. Así llegó el examen de primera selección y Juan lo aprobó sin ningún problema ingresando a la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional del Centro del Perú.

Con esta experiencia, el Dr. Sánchez nos manifiesta transparentemente que empezó a estudiar esta disciplina de forma fortuita o casual; no obstante, dentro de las aulas universitarias se halló cómodo conociendo ese bello mundo de la salud y apasionándose cada vez más por la medicina.

Tocando el tema de su enfermedad, Sánchez Chirinos padece de parálisis cerebral infantil (que para su edad se resumiría solo en parálisis cerebral) el cual lo afecta a nivel psicomotriz generándole alteración en sus movimientos. Según le contaron sus padres (porque todo aconteció cuando él tenía sólo cinco meses de edad) se cayó de cabeza y, lamentablemente, su cuidadora no avisó oportunamente sobre aquel accidente el cual, meses más tarde, iba manifestándose cuando no podía sentarse bien, lactar, agarrar objetos y otras acciones que él ya ejecutaba con normalidad. Frente a estos signos, fue llevado a un neurólogo que le diagnosticó la enfermedad.

Por suerte – aunque suene un eufemismo – Juan Carlos nos dice que su nivel de enfermedad no es severo por que le permite, al menos con esfuerzo, desplazarse y realizar diversas actividades. Cabe aclarar que su discapacidad se reduce a un tema motor, mas no a un tema cognitivo e intelectual desde luego.

Evidentemente para sus padres fue difícil, pero nunca perdieron la esperanza en su hijo. Para cuidar de él, su educación fue errante trasladándolo por varios colegios pequeños para evitar cualquier amago de bullying que le pudieran perpetrar.

Su paso por la universidad – como todo estudiante – fue marcado por momentos célebres y aciagos. Los primeros fueron protagonizados por distintos personajes, entre los cuales menciona al Dr. Cornejo quien lo comparaba gratamente con uno de los genios de este siglo: Stephen Hawking. El otro docente que recuerda es el Dr. Aristóteles Huamaní, quien al darse cuenta que Juan Carlos no podía escribir bien, modificó sus exámenes para que sólo sean para marcar alternativas.

Como lo entenderán, no fue para menos la enfermedad con la que lidiaba Juan y su frustración ganaba terreno y lo desmoralizaba hasta el punto de que quiso abandonar la carrera. En este dilema se encontraba cuando el cirujano Manoel Mendoza se percató de su estado emocional y le dijo: “Tu haz competido como todos para ingresar a esta universidad. Si te preocupa el internado y piensas que no lo lograrás, te equivocas. Cuando llegue el momento, tu no tendrás que adaptarte al hospital, el hospital se adaptará a ti, así que déjate de tonterías y continúa”.

Ahora bien, como en toda organización existe el otro lado de la moneda, en el que se encuentran los que le hicieron aún más difícil superar el reto universitario. Hablamos de médicos catedráticos que no solo dudaban que Juan Sánchez se convertiría en profesional, sino que le ponían obstáculos para impedírselo. Estos eventos lo hundieron en una profunda depresión que lo llevaron incluso a cuestionar su existencia; pero esto es tema de una segunda historia.

Sin embargo, ahí estaban los ángeles de siempre que eran sus padres y su abuelita y luego de tocar fondo, gracias a su apoyo, se repuso y prosiguió en su camino al éxito. En los siguientes semestres encabezaba el orden de mérito y sus notas reflejaban que ya nadie lo detendría. El externado y el internado, fueron cosa fácil para Juan. “El doctor Mendoza siempre tuvo la razón y vi, en carne propia, cómo el hospital se adaptó a su interno (a mi). En los hospitales donde estuve me dieron todas las herramientas para realizar mi trabajo correctamente”, nos comenta.

El culmen de su arduo trabajo fue aprobar el Examen Nacional de Medicina (ENAM), con el que nuestro protagonista se llegó a colegiar. Hoy, Juan Carlos Sánchez Chirinos es médico general y sigue una maestría en Gerencia en Salud en la Universidad Peruana Cayetano Heredia. Su plan es especializarse en Administración y Servicios de Salud y promover la inclusión de personas con discapacidad.

Para terminar él nos aconseja que sigamos nuestras aspiraciones y que nunca bajemos los brazos. “Siempre en el camino habrá dificultades y habrá gente que te dirá que no lo podrás hacer. Aférrate a tu meta y, profeses la religión que profeses, ten la seguridad que Dios te va a apoyar”, concluye.