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Historias-que-inspiran

“TITO”, UNA SEMBLANZA DEL MAESTRO MÁXIMO HUAMÁN

El doctor Valeriano Máximo Huamán Adriano deja un legado entre sus familiares y amigos de esfuerzo, dedicación, disciplina, tolerancia, respeto y sobre todo de resiliencia. ¡Oiremos tus clases desde donde estés Shogún!

Valeriano Máximo Huamán Adriano vio la luz un 15 de setiembre de 1950 en la ciudad metalúrgica de La Oroya, departamento de Junín. Fue hijo de don Celestino Huamán y de doña Bacelisa Adriano; y, siendo el cuarto de sus hermanos, él y su familia se trasladaron desde muy jóvenes a la ciudad de Huancayo, residiendo en la no menos apacible urbanización de “La Florida”, en el distrito de El Tambo; lugar donde años más tarde conoció a su compañera de vida Elena Ordoñez Flores, con quién contrajo matrimonio en 1976 y, fruto de esa unión, nacieron sus hijos: María Elena y Max Roberto Huamán Ordoñez.

En casa y dentro de su entorno amical “Tito” era como lo conocían. En una etapa de su niñez, llevado por el cariño y apego a su hermana mayor Rebeca, él la acompañaba los fines de semana a vender periódicos para apoyar con la economía de la casa. Cuenta su familia que en casa era muy consentido, porque la mayor parte de su juventud solo se dedicaba a estudiar, tal era así su disciplina o introversión que no salía para nada y tenían que llevarle los alimentos o pasárselos por la ventana.

Uno de los eventos memorables que comparten sus familiares, aconteció cuando nuestro protagonista cumplía un año más de vida. Sucede que su cuñado mayor Marcial lo llevó a tiendas “Jacks” (afamada tienda de ropa en los setentas y ochentas) para que le obsequiara un pantalón y una casaca. Sin embargo, el curso de su día dio un giro inesperado cuando, Valeriano cruzó por el aparador de una librería y en lugar de optar por la ropa, solicitó que le regalasen los tomos completos de “Baldor”. Este singular momento marcó el comienzo de una carrera repleta de éxitos y logros, que lo acompañaría hasta su último aliento.

Sus estudios primarios, lo realizó en la otrora escuela N° 511 en el centro de la ciudad y sus estudios secundarios en el colegio Mariscal Castilla. Desde muy pequeño destacaba por su deseo de superación frente a las adversidades de la vida. Muestra de ello – relata su familia – era cuando estudiaba debajo de los postes de luz en las horas que carecía de energía eléctrica. A su vez, tuvo la oportunidad de lanzar una academia que llevaría su sobrenombre (Tito) lugar donde también dictaba clases gratuitas a sus vecinos, por lo que hasta ahora lo recuerdan como un hombre inteligente y generoso.  Sus parientes narran que, durante su etapa universitaria, siempre era solicitado por sus compañeros quienes le regalaban libros a cambio de que él los ayude y les procure sus conocimientos.

En su travesía hacia el éxito académico, Máximo labró su destino en la Universidad Nacional del Centro del Perú (UNCP), específicamente en la Facultad de Ingeniería Mecánica. Posteriormente, emprendió una maestría en la Pontificia Universidad Católica del Perú, y culminó con un doctorado que se convirtió en motivo de orgullo tanto para él como para sus familiares.

Explorando su trayectoria profesional. Al culminar sus estudios hacia 1974, Huamán Adriano ingresa a trabajar a la empresa transnacional Coca Cola en la ciudad de Trujillo. Y, un año después, se une al “Proyecto Chasqui”, para una empresa venezolana encargada de la construcción de puentes y carreteras en la ciudad de Abancay- Cusco.

En el año 1977 ingresa a formar parte de la plana docente de su alma máter (UNCP). Primero en el departamento de Matemáticas y posteriormente en la Facultad de Ingeniería Mecánica, en la que dedicó el resto de su atril hasta el 26 de julio del 2023, formando grandes profesionales que a la fecha lo recuerdan como un excelente maestro y gran persona por su abnegada labor. Por ello y por más, se ganó el apelativo de “Shogun” en alusión a sus bigotes y barba que marcaban su presencia.

Durante su destacada labor profesional asumió también la Decanatura de la Facultad de Ingeniería Mecánica en tres oportunidades. Presidió la Comisión de Admisión en la Universidad Nacional del Centro del Perú. Fue voceado por sus logros académicos y personales para asumir el Rectorado de la Universidad Nacional del Centro del Perú, empero su estado de salud no le permitió lograr este tan anhelado sueño.

No podemos dejar de mencionar con relevancia que, durante la gestión de Valeriano Máximo como decano, la facultad obtuvo la certificación ISO que fue un logro reconocido a nivel nacional y, además, que fue catedrático de Post Grado de la Facultad de Ingeniería Mecánica, donde impartió clases hasta el 22 de julio del año 2023

El Doctor Valeriano Máximo Huamán Adriano deja un legado entre sus familiares y amigos de esfuerzo, dedicación, disciplina, tolerancia, respeto y sobre todo de resiliencia. ¡Oiremos tus clases desde donde estés Shogún!

 

POR

JOHN CHRISTIAN SANTIVAÑEZ HUATUCO

Escritor, blogger & copywriter

Soy un profesional auto motivado, divergente y con ambiciones poco ortodoxas. Mi prosa es catalogada como audaz, divertida en muchas ocasiones y sobre todo edificante, es por ello que me honra ser publicado en distintos medios tanto impresos como digitales. Como son el Diario Correo, Fulgor de Espigas en el Diario Primicia, Revista Bitácora, Revista Gazeta, Diario La voz, el magazine Zankyou de España, el Proyecto “Para Quitarse el Sombrero” de la Fundación Romero, entre otros. Actualmente he presentado a la sociedad el libro «Inmunes al Miedo», patrocinado por el Colegio Médico del Perú y soy autor del proyecto «EGRESADOS QUE INSPIRAN» en la Universidad Nacional del Centro del Perú que hoy es acogido por diversas instituciones formativas y estoy muy agradecido por ello.