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Historias-que-inspiran

WILLIAM PALOMINO, CARIÑO POR LA ARQUITECTURA

William Palomino Pacheco es arquitecto de la promoción 1998 de la Universidad Nacional del Centro del Perú. Tiene una especialización en Gerencia de Administración y Dirección de obras públicas y privadas, y Gerencia de Proyectos. Lleva 23 años de ejercicio de la labor, teniendo en su haber más de 480 proyectos privados ejecutados entre viviendas, clínicas, hoteles, locales comerciales;  entre otros.  

William Palomino Pacheco nació en Huancavelica, exactamente en el distrito de Daniel Hernández, en la provincia de Pampas Tayacaja. Fue criado por su padre, quien era docente, y su madre, una mujer dedicada a la agricultura, por lo que se esperaba que su vocación tomara un rumbo ligado a la agronomía.

El origen de su vocación tiene una historia singular, pues cuando tenía nueve años, (recuerda claramente que transcurría el año 82), conoció – por intermedio de su padre – al presidente de la republica de aquel entonces: el arquitecto Fernando Belaúnde Terry. Este evento signó su vida profesional.

Estudió su primaria también en Pampas, en la escuela fiscal de San Rafael N°30937 en Pampas regentada por hermanas franciscanas. Según nos comenta, su formación fue privilegiada porque le enseñaron a coser, planchar y demás actividades domésticas claves para la vida. De sus estudios secundarios resalta que fue un alumno destacado y querido por sus compañeros y participó en concursos nacionales de matemáticas representando a su institución también llamada C.E. “Daniel Hernández”.

Para amenizar esta entrevista, el arquitecto William nos cuenta entre risas que en algún momento recibió el apelativo del “cuñado del pueblo”. Esto se debía a que era el único varón de siete hermanos en la familia y lo fastidiaban así a causa de sus hermanas. No obstante, en lugar de ofenderse, él aprovechaba su posición para hacerse de meriendas gratis en los recreos del colegio.

Bueno, tras terminar esta época y con su vocación ya asentada, decidió seguir la carrera de arquitectura en la Universidad Nacional del Centro del Perú.

Su periodo universitario empezó un tanto accidentado. Según comenta William, resultó un poco frustrante para él salir del colegio siendo un estudiante ejemplar, y enfrentar este nuevo mundo en el que su rendimiento académico no era el mismo. Incluso llegó a desaprobar un curso que era cancelatorio, lo que le costó no poder continuar con sus estudios regulares y emplear su siguiente año sólo en pasar ésa única materia. Sin embargo, esta situación tomó curso a su favor.

Resulta que, al ver el tiempo libre que tenían, él junto a otros compañeros en su misma circunstancia, decidieron abrir una oficina para realizar trabajos de planos. Y, nuestro protagonista, a sus núbiles dieciocho años, ya tenía clientes que no solamente buscaban diseño de planos, sino también tesis. Así nació ARDISE, el primer emprendimiento en sociedad de William Palomino.

“Tal vez, si no me hubiera jalado; no le hubiera tomado tanto cariño a mi carrera y menos haber hecho empresa”, reconoce con nostalgia.

Después de su etapa formativa, William reconoce que el mayor aprendizaje obtenido fue hacer lo que tenga que hacer con cariño, tanto a la carrera como también a la universidad, que fue un gran apoyo para su formación.

Ahora el arquitecto Palomino puede aconsejar a los futuros colegas que tengan conciencia de lo que están estudiando. Para él, es importante fortalecer en los jóvenes el sentimiento de ser universitario y de ser arquitecto, porque esto se refleja en el empeño que pondrán en sus futuras actividades como profesionales.

Por las aspiraciones de su padre, al terminar la universidad, el arquitecto Palomino asumió gerencias en su distrito natal; pero para William resultó muy difícil adaptarse a este formato de trabajo y, por ello, su incursión como servidor público duró solo tres años.

Así pues y según como lo había soñado desde la universidad, poco tiempo más tarde pudo abrir su propia oficina en el centro de Huancayo. El arquitecto fundó P&P Construcciones e Inversiones S.A.C, con su primer proyecto multifamiliar llamado “Canela Fina”. Después de ello tomó otros trabajos; sin embargo, es con ayuda de José “Pepe” Zarate (fundador de la Academia Zárate) que se le abrieron nuevas puertas. Zárate, le presentó al Dr. Ronald Bejarano, fundador de la Clínica Santo Domingo, y éste último lo recomendó para varios proyectos importantes; siendo este el inicio del crecimiento de su empresa.

Como representante de su gremio profesional cabe resaltar que fue decano del Colegio de Arquitectos en el período que comprende del 2017 al 2020 en la región Junín.

A sus colegas sugiere que se enfoquen en tener una especialización con el fin de que cada uno de los profesionales puedan hacerse su propio camino. Y también recomienda que piensen en la sociedad. “No solamente sembrando concreto se logra el objetivo, tiene que verse el tema medio ambiental y sobre todo social”, reconoce el arquitecto.

 

POR

JOHN CHRISTIAN SANTIVAÑEZ HUATUCO

Escritor, blogger & copywriter

Soy un profesional auto motivado, divergente y con ambiciones poco ortodoxas. Mi prosa es catalogada como audaz, divertida en muchas ocasiones y sobre todo edificante, es por ello que me honra ser publicado en distintos medios tanto impresos como digitales. Como son el Diario Correo, Fulgor de Espigas en el Diario Primicia, Revista Bitácora, Revista Gazeta, Diario La voz, el magazine Zankyou de España, el Proyecto “Para Quitarse el Sombrero” de la Fundación Romero, entre otros. Actualmente he presentado a la sociedad el libro «Inmunes al Miedo», patrocinado por el Colegio Médico del Perú y soy autor del proyecto «EGRESADOS QUE INSPIRAN» en la Universidad Nacional del Centro del Perú que hoy es acogido por diversas instituciones formativas y estoy muy agradecido por ello.